Armas de asta
Un arma de asta, consiste básicamente en un palo en cuyo extremo se fija una hoja metálica. Dependiendo de la forma existen armas de asta destinadas a la caza mientras que otras están destinadas a la guerra, aunque en muchas culturas humanas las dos funciones han sido o son intercambiables. El origen de las armas de asta es remoto: baste con considerar la estrecha relación entre la azagaya y el cuchillo de pedernal de la Edad de Piedra, que condujo al desarrollo de muchos tipos de armas (lanzas, alabardas, bardiches, hachas de guerra, etc.).
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Hachas de combate
El hacha de guerra es un arma de asta de hierro en forma de cuchilla, y su corte acerado, que en lo más angosto, que es el revés, tiene un anillo de hierro, por el cual entra el ástil.
En los siglos finales del Medievo, la aparición de armaduras provocó la especialización de todas las armas ofensivas o de su uso. En el caso del hacha vemos cómo la tradicional hacha de guerra larga comienza a tener "siempre" un "peto" en el opuesto de la hoja en forma de pico o cuchilla, así como una cuchilla vertical afilada en su tope, convirtiéndose en las llamadas hachas de armas. Esto se debe a que la "penetración" era en esa época un factor determinante a la hora de traspasar -y herir- las armaduras.
Aun así, el gran y reconocido poder de tajada de las hachas mantuvo su hoja principal y no cayó en desuso a favor de martillos, mazas y picos, puesto que además de "herir" un arma debía "vencer". Y esto no era otra cosa que conseguir que el armado enemigo aun sin ser herido de gravedad acabara "abollado" en su armadura y "doblado" en sus fuerzas ante tan magnos tajos (golpes).
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Alabardas
La alabarda es un arma enastada de astil de madera de unos dos metros de longitud y que tiene en su "cabeza de armas" una punta de lanza como peto superior, una cuchilla transversal con forma de hoja de hacha por un lado, y otro peto de punza o de enganchar más pequeño por su opuesto.
Fue utilizada con grandísimo éxito como arma de infantería desde el final de la Edad Media hasta el siglo XVII. El uso de esta arma en batallas de infantería, que se saldaron con victorias enfrentándose a tropas con caballería pesada, reformó la composición de los ejércitos y volvió a darle una importancia vital a la infantería.
Fue su fama tan merecida que muchas tropas o cuerpos de élite de la nobleza la portaban en versiones "ostentosas", habiendo algunos cuerpos militares que la siguen utilizando en estos días en actos públicos y desfiles militares como arma ceremonial. En la actualidad, los Reales Guardias Alabarderos Españoles o la Guardia Suiza del Vaticano usan esta arma no sólo ceremonialmente, sino que también son entrenados para emplearla como arma de combate.
El soldado que se arma con una alabarda se llamaba alabardero. También se llama así al soldado que realiza guardia de honor a los reyes de España. Es un cuerpo de élite de la Guardia Real Española, que son directos custodios de las Personas Reales, a las que dan guardia y protección a pie.