ESPADAS HISTÓRICAS
Réplicas de famosas espadas históricas fabricadas en Toledo por Maestros artesanos siguiendo las tradiciones rigurosas en el trabajo del acero y pasando de generación en generación a lo largo de la historia.
Toledo es conocida por ser la cuna de la espadería, donde los Maestros realizan verdaderas réplicas y grandes obras de arte.
En la categoría de Espadas históricas encontrará réplicas realizadas en varios tamaños y terminaciones.
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Tizona del Cid
La Tizona es una de las espadas que la tradición o la literatura atribuye al Cid Campeador (Rodrigo Díaz de Vivar). Según el Cantar de mio Cid (compuesto hacia1200) la Tizóna pertenecía al rey Búcar de Marruecos y el Cid se la ganó en Valencia.
La Tizona era una espada ceremonial, por los detalles de su guarnición. Actualmente se expone en el Museo de Burgos. Su guarnición tiene el pomo plano, el puño largo y cónico, forrado de alambre de hierro, el arriaz es curvo y las patillas tienen pitones. Todo ello responde a una tipología que data de fines del siglo XV.
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Colada del Cid
El nombre de Colada viene por ser una espada hecha de acero colado, es decir, un acero limpio y sin impurezas. Fue ganada por el Cid, tras duro combate al Conde de Barcelona, Berenguer Ramón el Fraticida y tuvo como escenario el pinar de Tévar, junto al río Tastavins.
Pese a que El Cid la regaló a sus yernos, los Infantes de Carrión, la misma fue devuelta por éstos tras la afrenta cometida sobre sus hijas en la localidad de Córpes y que dio lugar al nombre de la afrenta que narra el Cantar de Mio Cid. (Las hijas del Cid son deshonradas y abandonadas por los infantes de Carrión.
Actualmente La Colada se encuentra en la Real Armería del Palacio Real de Madrid.
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Alfonso X
Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y de León, nació en el año 1221, y reinó entre 1252 y 1284.Contrajo matrimonio, en 1249, con Violante de Aragón, hija del rey aragonés Jaime I el Conquistador.
A la muerte de su padre reanudó la ofensiva contra los musulmanes, ocupando las fortalezas de Jerez (1253) y Cádiz (c. 1262).
La tarea más ambiciosa del rey fue su aspiración al Sacro Imperio Romano Germánico, proyecto al que dedicó más de la mitad de su reinado. La última familia que había ostentado la titularidad del Imperio eran los Staufen, de la que descendía por línea materna Alfonso X.
Los últimos años de su reinado fueron especialmente sombríos. Desde 1272 un sector de la alta nobleza se enfrentó al monarca. Además, la muerte en 1275 del infante Fernando, primogénito de Alfonso X, abrió un disputado pleito de sucesión. Los hijos de este infante, los llamados infantes de la Cerda, Alfonso y Fernando, pugnaron por la sucesión a la Corona con el infante Sancho, segundo de los hijos de Alfonso X. Finalmente fue este último infante el que consiguió imponerse en el trono.
Una de las facetas más importantes de su reinado fue su labor legisladora, indisolublemente ligada a la introducción en Castilla y León del Derecho Romano. Bajo su impulso se organizó un formidable corpus de textos jurídicos, tanto doctrinales como normativos. Sus obras más significativas en este terreno fueron el Fuero Real, el Espéculo y las Siete Partidas.
Las grandes realizaciones del monarca en el campo de la cultura le merecieron con justicia el apelativo de 'Sabio'. Falleció el 4 de abril de 1284, en Sevilla. -
Duque de Alba
Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel nació en Piedrahita el 29 de octubre de 1507 y falleció en Lisboa en 11 de diciembre de 1582. E Gran Duque de Alba fue un noble militar y diplomático español, III Duque de Alba de Huéscar, Marqués de Coria, Conde de Salvatierra y de Piedrahita entre otros muchos títulos.
Intervino desde muy joven en hechos de armas. En 1531, ya duque, sirvió en diversas campañas del emperador Carlos I, y sobresalió en la guerra contra la Kuga de Esmalcalda, a la que venció en la Batalla de Mühlberg (1547) al mando de las tropas carolinas. Con Felipe II, la influencia de Alba llegó a su cenit, como jefe de uno de los partidos de la corte. Felipe II le manifestó una especial confianza ya que Alba y su esposa habían sido padrinos de la boda del Rey con María Tudor. Nombrado virrey de Nápoles (1556-1558), consiguió expulsar de Italia a los franceses.
El momento culminante de su carrera fue su etapa de Flandes (1567-1573). En 1567 fue enviado a los Países Bajos para sofocar la revuelta. Allí instituyó el Tribunal de los Tumultos, o de la Sangre, encargado de juzgar, condenar y confiscar los bienes de los rebeldes. También potenció el papel de la Inquisición y puso en vigor leyes contra la herejía.
Ordenó la ejecución de los condes de Egmont y de Horn, acusados de complicidad en los alzamientos. Para poder mantener el ejército, impuso nuevos y gravosos impuestos, sin respetar las libertades tradicionales flamencas. Como consecuencia de esta dura política, no sólo fracasó en sofocar la revuelta, sino que la avivó. Finalmente, Felipe II le destituyó en 1573.
Después de todo esto fue nombrado consejero de Estado. El matrimonio de su hijo Fadrique contra los deseos del rey le hizo caer en desgracia y se retiró de la vida pública. Pero se le llamó de nuevo para doblegar la oposición portuguesa contra Felipe II, quien reclamaba sus derechos dinásticos al trono de Portugal al ser nieto de don Manuel I (1580). Tras derrotar al ejército de Diego de Meneses y conseguir la rendición de la flota lusa, el de Alba entró en Lisboa. Como recompensa por su eficacia, el anciano duque fue nombrado condestable de Portugal y recibió el Toisón de Oro. Murió en Lisboa el 11 de diciembre de 1582.
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Gran Capitán
Don Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado “El Gran Capitán”, fue militar al servicio de los Reyes Católicos (s.XV y s.XVI). En la Guerra de Granada (1480-1492) empezó sus innovaciones tácticas que le convirtieron en el más destacado jefe militar de la monarquía castellano-aragonesa. Introduce grandes reformas en el “arte de la guerra” de la pesadez medieval (caballería pesada) a la agilidad moderna (infantería).
Demostró su ingenio militar durante la “Guerra de Granada”, expulsando a Boabdil del último estado musulmán en la Península Ibérica. Los servicios prestados fueron premiados con la encomienda de la Orden de Santiago, además de otras rentas y señoríos. Los éxitos en Italia (la toma de Reggio, Atella y Nápoles) le valieron el sobrenombre de Gran Capitán y el título de duque de Santángelo.
La muerte de la reina Isabel la Católica en 1504 marcó el inicio de la caída en desgracia del Gran Capitán y su enfrentamiento con Fernando el Católico. Revolucionó la forma de combatir a nivel mundial con la formación de la tropa en compañía al mando de un capitán, y el experto manejo de las armas de fuego individuales del infante, dio un papel fundamental a la caballería y creó la táctica de defensa-ataque dando preferencia a la infantería sobre todas las armas.
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Carlos V
Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, hijo de Juana I de Castilla y Felipe I el Hermoso, es elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico a la muerte de su abuelo Maximiliano, en el año 1519.
Carlos aseguró su posición como rey gracias al reconocimiento como rey por parte del papa León X . El 9 de febrero de 1518, las Cortes de Castilla, reunidas en Valladolid, juraron como rey a Carlos junto con su madre Juana. Llegó a Zaragoza el 9 de mayo. Las sesiones de las Cortes de Aragón comenzaron el 20 de mayo y tras largas discusiones, el 29 de julio Carlos era jurado como Rey de Aragón. El 15 de febrero de 1519, Carlos entraba en Barcelona, convocando a las Cortes catalanas el día siguiente. Tras un discurso muy parecido al que dio en Aragón, y las correspondientes deliberaciones, Carlos fue jurado junto a Juana el 16 de abril.
Reinó junto con su madre, esta última de forma solamente nominal en todos los reinos y territorios de España con el nombre de Carlos I de 1516 hasta 1556 uniendo así por primera vez en una misma persona las Coronas de Castilla el Reino de Navarra y Aragón
Carlos I de España y V de Alemania fue conocido en su época como “EL Emperador” ya que jamás ningún rey consiguió reunir bajo su mando un imperio tan inmenso.
Reúne en su persona los territorios procedentes de la cuádruple herencia de sus abuelos: habsburguesa (Maximiliano I), borgoñona (María de Borgoña), aragonesa (Fernando el Católico) y castellana (Isabel la Católica).
Después de tantas guerras y conflictos, Carlos V entró en una fase de reflexión: sobre sí mismo, sobre la vida y sus vivencias y, además, sobre el estado de Europa.